De Paula Vogel. Traducción y adaptación: Alfredo Michel
Dirección: Benjamín Cann
Con: Marina de Tavira, Marianela Cataño y Zaide Silvia Gutiérrrez
Hasta el 5 de julio de 2009
1, 10, 15 de mayo de 2009 no hay función
Jueves y viernes 20:00,
sábados 19:00 y domingos 18:00 horas
$30 jueves puma.
Localidades $140.00 con descuento del 50% a estudiantes, trabajadores de la UNAM, y a miembros del INAPAM, con credencial vigente.
Boletos en taquilla.
Foro Sor Juana Inés de la Cruz Centro Cultural Universitario Insurgentes Sur 3000
Col. Universidad Nacional Autónoma de México
Tel. 5622.7160
SINOPSIS
En Desdémona se narra lo que sucede con las mujeres en Otelo, es una serie de fragmentos que ocurren mientras
transcurre Otelo. En esta puesta en escena se habla de la autoestima de las mujeres, cómo se perciben las tres mujeres
que ocupan ese universo de Otelo, que son Bianca, Emilia y Desdémona. La obra tiene que ver con reflexionar acerca
de qué les pasó a las mujeres, según el juicio de los hombres.
A través de esta obra la autora Paula Vogel, Premio Pulitzer por la obra Cómo aprendí a manejar, cuenta porqué
Desdémona ha sido elegida princesa, sin opción para opinar sobre política ni de la sociedad. Es una princesa hecha para
hacerle el amor al más valiente de los hombres (Otelo), a pesar de ser moro y negro.
Es una obra que intenta hacer una contraparte a Otelo, nada más que desde el punto de vista de las mujeres, así lo
expresa el director Benjamín Cann. A lo largo de la obra Paula Vogel nos presenta a la mujer como el ser frágil, reflexivo
y pensante, lo contrario a los hombres que buscan solucionar sus conflictos a través de la muerte. Es una autora preocupada,
en su obra, por hablar de la mujer contemporánea.
Esta vez toma como excusa a Desdémona la esposa de Otelo, a Emilia, la esposa de Yago, a Bianca, la prostituta de
Chipre, para hablar del amor, el matrimonio y la posición de la mujer en la sociedad masculina. Se burla ciertamente de
ese mundo masculino y de ese sueño aspiracional femenino que los mexicanos conocemos bien.
Nos deshace, probablemente con las ganas de que a través de observar qué le pasa a sus tres mujeres, las tres
ficciones cuya vida real existe en el Otelo de Shakespeare, ese mundo real inobjetable que Shakespeare construyó
cuando inventó a los seres humanos, encontremos una manera de reírnos de nosotros mismos, de nuestras pasiones y
de nuestros sueños. Tal vez de la risa, algún día pasemos al cuestionamiento. Tal vez así el teatro un día cumpla su
gran objetivo.